Margarita Andreu o el sentido común.

Que es más común que la observación del paso del tiempo sobre nuestras vidas?

Quizás el recorrido por el espacio, los desplazamientos que realizamos hacia nuestros trabajos o nuestras casas.

Estos dos factores, están inscritos en la experiencia humana desde el principio de la creación del lenguaje, son quizás las dos herramientas básicas, los dos factores que ayudan a inventar un marco que nos permita entender algo del mundo, de los demás y de nosotros mismos.

Espacio-tiempo es en si mismo una emoción humana que debería tener una palabra propia para expresarlo. Por que no existe esta palabra? Lo común-excepcional a todos, lo inmensamente enorme y a la vez pequeño. Y no estoy hablando en absoluto de melancolía y si, quizás de presencia, de constatación activa de esta presencia.

De la imposibilidad de la repetición en este presente continuo.

Eso hace esta artista, indica su presencia, indica nuestra presencia, desde sus obras. Nos invita a jugar a hacerlo, o al menos a intentarlo. Un juego muy serio. Un tanto místico, un baño de luz de color sobre la piel. Un cambio solamente estético, visual, o no?

Las series de serigrafía azul o naranja repiten un gesto una y otra vez. Es tan importante el resultado diferencial como la similitud entre ellos. Pero quizás la clave sea el conjunto, la sensación global, el territorio circular que has recorrido con los ojos, con los pies, sin un principio exactamente y un final concreto. Solo estas ahí, paseando de uno a otro percibiendo un objeto-experiencia que engloba todos a la vez. Una película quizás?

Este trabajo esta muy cerca del cine de animación y concretamente del cine de animación abstracta, podríamos decir que se dedica a desplegar los fotogramas de una película posible.

En la colección de fotos movidas, hace exactamente lo contrario, fija un fotograma y da a entender que delante y detrás hay tiempo, da a entender porque la imagen está movida, o sea, la cámara está captando el desplazamiento en el espacio, pero no es capaz de capturar una figura nítida, porque todo ocurre demasiado rápido.

Mentalmente activas esta imagen, intentas reconstruirla, sacarla de este lugar indefinido, intentas entender, entender la acción y no puedes.

Yo la he activado, he sumado tiempo y tampoco he podido reconstruir o entender nada, sigue y sigue el eterno continuo, quieto. Otra vez necesito una palabra que no tengo.

El trabajo de los túneles de la plaza España es quizás la experiencia activa más parecida  a una película, como mínimo formalmente. Pero es el espectador el que la acciona con su desplazamiento, con su viaje: Un viaje común, un viaje que  siempre es igual y siempre es diferente.